Diario de Toronto día 4

Kinetoscopio Edición 103 / Festivales

Diario de Toronto día 4

Septiembre 8

Orlando Mora

Nadie lo esperaba y acá en Toronto cayó como una mala sorpresa. El León de Oro en Venecia que se anunció el día sábado fue a manos del documental Sacro Gra  de Gianfranco Rosi, una obra que no figura en la programación de este festival y que hasta ahora sigue sin anunciarse, a pesar de la costumbre de Toronto de agregar una función especial con la ganadora en la muestra italiana.

Visto desde un punto de vista positivo, hay que alegrarse de que el documental gane premios en festivales de primera categoría. Hace mucho rato que el empobrecimiento y casi la degradación de la ficción juega a favor de un tipo de cine que aporta una mirada sobre la realidad mucho más seria y comprometida, dejando que los contadores de historias imaginadas sigan con sus juegos vacuos e intrascendentes, salvo algunas excepciones que devuelven un poco la fe en el cine.

La frustración, el desencanto que produce buena parte de la ficción encontró este domingo un punto cumbre y prácticamente inigualable en el filme del coreano Kim Ki-Duk, presentado fuera de competencia en Venecia. Un director al que debemos obrar memorables en las que la violencia adquiere un nivel de confrontación que remueve y golpea la conciencia del espectador, con Moebius cae en la más completa gratuidad y se inventa un cuento disparatado de una madre castradora, un padre que se presta al trasplante de sus genitales y un final con muertos y nuevas castraciones que ni el más demente de los psicoanalistas pudiera tomarse en serio.

También llegada de Venecia apareció Filomena de Stephen Frears, uno de los filmes que figuró en el festival italiano como fuerte candidato al León de Oro como mejor película y también el premio de actuación al trabajo de sus dos protagonistas, Judi Dench y Steve Coogan.  Al final solo obtuvo en premio al mejor guion, entendible por la gracia y el tino de sus maravillosos diálogos más que por la fuerza o la estructura de la historia, que se resiente de una ligereza que no molesta, pero que también nos lleva a pensar que no daba para tanto recompensa en el festival italiano. Un buen premio hubiera sido el de mejor director por la lección que brinda Frears sobre cómo realizar una película, utilizando los recursos propios del cine, desde la palabra, la fuerza de los actores, el gusto de las ambientaciones y una fotografía que produce el más fino y memorable de los placeres. Filomena es una película que dará de qué hablar a lo largo del año y que seguramente figurará  con un respaldo del público y de buena parte de la crítica. Es una obra con la gracia y la exquisitez de un buen postre, allí radican sus méritos y también sus limitaciones..

El día se completó con El mudo, una película peruana de los hermanos Vega con una historia que deba para obtener provechos mayores, pero que se revela como quizá el mejor filme de ese país en el 2013. El mudo repite además la tendencia de los directores a detenerse sobre aspectos insospechados de la realidad, es la realidad a contraluz.

En otra oportunidad hablaremos en extenso de la emoción que nos produjo el homenaje que Ettore Scola ha dedicado a Federico Fellini con su película Qué extraño llamarse Federico: Scola narra a Fellini,, una evocación que parte de los tiempos en que ellos fueron jóvenes y que recoge imágenes y momentos inolvidables de la vida del gran director italiano.