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Kinetoscopio Edición 113 / Festivales

ficci-56

El baile cinematográfico del FICCI 56



Por: Diana María Agudelo

Medellin, Colombia

 

Con la posibilidad de un acuerdo de paz colándose en el ambiente, incluido discurso del Presidente de Colombia y la insistencia a dar una mirada más cercana a los conflictos, el 56º Festival Internacional de Cine de Cartagena que se llevó a cabo del 2 al 7 de marzo de 2016 no escondió en ningún momento, dentro de su ambiente fiestero, el asomo total a la realidad.

Este año eventos y exhibiciones se vieron volcados en los documentales y las películas más centradas en el realismo. Presurosos de reflejar la situación mundial, esa que incluye incluso, la necesidad latente al gozo, en el que el baile, fue el motor de la imagen del Festival.

Paso a paso, y a buen ritmo el #EleganteFICCI se movió sinuoso entre ese anhelo de felicidad y una realidad latente que desbordó en todo momento. Desde su inauguración con el filme Los nadie, del colombiano Juan Sebastián Mesa Bedoya, un Rodrigo D, que no olvida la situación medellinense, pero esta vez, acorde con los tiempos, con un positivismo inusitado para la temática del filme.

Los grandes nombres se dieron cita en las Gemas, con la presentación de la premiada Taxi de Jafar Panahi, Ganadora del Oso de Oro en el Festival de Berlín de 2015, Mia Madre, de Nanni Moretti y la aclamada The Assasin de Hou Hsiao-Hsien.

Asimismo, un gran desembarco de producciones de todas las latitudes, convierten al FICCI en la mejor vitrina del país para ver y actualizarse en filmes representativos de la cinematografía mundial. Así, los aires de danza siguieron con la presencia transgresora y denunciante de una Susan Sarandon, que como figura del cine, nunca ha escondido su otro papel como activista avocada a la denuncia de los desmanes de la política mundial.

La figura única de Brillante Mendoza, director filipino hábil como pocos para mostrar las duras realidades sociales de su país, donde con frecuencia se cruzan la violencia en ambientes marginados, dio continuación a la temática no oficial. El tributo que el FICCI ofreció al director estuvo compuesto por una selección de nueve de sus películas nunca antes exhibidas en Colombia, una verdadera oportunidad que solo se ve en la costa cartagenera en estas fechas cinematográficas.

El apartado del cine colombiano, crece y crece más; con filmes de la más variada procedencia, valor y temáticas resistentes a la rutina comercial intentan desde la mirada más local ofrecer una perspectiva universal. Para la muestra, la ganadora en competencia oficial de cine colombiano, Noche herida de Nicolás Rincón, continuó con el tema de la documentación del escenario de compatriotas desplazados en las grandes ciudades, en este caso en Bogotá, mostrando la vida diaria y los problemas de la marginalidad contados en doloroso detalle.

En competencia en sección oficial ficción, Boi Neon de Gabriel Mascaro, se llevó el máximo premio, dando en el clavo al atenuar bajo su mirada atenta y su ritmo testimonial la historia de las Vaquejadas, el tradicional rodeo del noroeste de Brasil. Una insólita premiación dio lugar en la distinción que se le dio al director mexicano Michel Franco en Chronic, en la categoría Gemas, una fría disección del tiempo antes de la muerte con un final improbable, que fue vitupereada en su paso por Cannes en 2015 (aunque acreedora del premio a mejor guión) y por la crítica.

Gaspar Noé también se unió a la danza, a su paso trepidante. Su presencia como uno de los principales invitados en una de las clases con mayor participación de asistentes, más de 200 personas que tras una larga fila esperando el momento para oír las experiencias del director, lo ratifican como uno de los realizadores que más interés despiertan, en el cine actual, aunque sus obras sean divisivas, como fue el caso de Love, presentada en el marco del Festival.

Por último, pero no menos importante, al paso acelerado de Luis Ospina, uno de los pioneros del movimiento conocido como Caliwood, tuvo su tributo. En charla con los espectadores Ospina dio testimonio de su “vuelta a la vida”, con su filme Todo comenzó por el fin, documental de su época en “El Grupo de Cali” y de su sobrevivencia en su vida artística, como director, guionista, montajista, sonidista, camarógrafo, crítico y actor.

Con esa terrible sensación, de haber sido testigos de todo lo que el mundo cinematográfico y sus voces pueden ofrecer al panorama actual, y aun así, haberse perdido aún más, al elegante FICCI, “nadie le quita lo bailao”.