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Cannes 2017: 70 años dando luz – II parte

Loveless (Nelyubov), de Andrey Zvyagintsev. Premio del Jurado.

 

Cannes 2017: 70 años dando luz – II  parte

 

Por: Juan Carlos González A.

 

Terminó ya la edición 70 del Festival de Cine de Cannes, tras unos últimos días donde pudieron verse las películas que obtendrían los galardones para los intérpretes: el realizador Fatih Akin hizo en In the Fade (Aus dem Nichts) una declaración sobre el coraje de una mujer (Diane Kruger) que pierde a su familia en un ataque terrorista perpetrado por la ultraderecha alemana, mientras la directora británica Lynne Ramsay  hizo con You Were Never Really Here todo un despliegue para el lucimiento de Joaquin Phoenix en un rol que lleva el peso completo de este inusual thriller. Contrasta el vigor de ese último filme presentado en competencia con la repetición de ideas y la anemia que padeció el más reciente largometraje de Roman Polanski – presentado fuera de concurso- D'après une histoire vraie. Copiarse a sí mismo no tiene mucho sentido y solo hace que se añoren épocas mejores y más vitales. Haneke apuntó a lo mismo este año con su Happy End y tampoco tuvo buenos réditos.

El sábado 27 de mayo se entregó el premio de la sección competitiva paralela “Una cierta mirada”, y la ganadora fue una película iraní, A Man of Integrity (Lerd), de Mohammad Rasoulof, parte de ese cine realista iraní que aspira a dar a conocer al mundo la realidad cotidiana y kafkiana de esa sociedad, inmersa en un mar de corrupción.  No se trata de una película complaciente, es una denuncia sobre un estado de las cosas que hace que cualquier ciudadano tenga que ceder ante los corruptos, so pena de no solo ser excluido, sino pagar caro tal atrevimiento.

El día final el jurado de la sección oficial, presidido por Pedro Almodóvar, dio su veredicto. La Palma de oro fue para una de las películas favoritas de la crítica desde su estreno: The Square, del sueco Ruben Östlund, quien hace tres años sorprendió a todo el público con Force Majeure (2014) que ganó el premio del jurado de la sección “Una cierta mirada”. The Square surgió de un proyecto artístico que el propio  Östlund hizo hace dos años, una instalación que se pretendia fuera un símbolo de humanidad, de igualdad, de altruismo. A partir de esa experiencia, el director sueco nos muestra el reverso de la moneda, contándonos la historia de un museo de arte contemporáneo en Estocolmo que exhibe esa misma instalación, un cuadrado en el suelo. El curador principal del museo, Christian Nielsen, es el protagonista de un relato en clave de comedia negra, una sátira despiadada pero tremendamente efectiva sobre la distancia que hay entre las buenas intenciones y los actos reales que alguien emprende.

120 Battements Par Minute, de Robin Campillo, obtendría el Gran Premio del Jurado, otorgado a este relato coral sobre el accionar del grupo de activistas ACT UP París, que al principio de la década de los noventa luchaban a favor de los pacientes VIH positivos, muchos de los cuales eran a la vez miembros de ese mismo grupo. El filme no oculta sus intenciones didácticas y pronto se decanta por detallar la relación entre dos hombres del grupo, uno seropositivo y el otro no. Hay sensibilidad y humanidad en este relato, contado con gran respeto por los protagonistas. 120 Battements Par Minute sirve desde la ficción para acompañar al documental How to Survive a Plague (2012), de David France.

El Premio del Jurado fue para una de mis preferidas, Loveless (Nelyubov) del gran director ruso Andrey Zvyagintsev, que sigue labrando su camino hacia una futura y ya merecida Palma de oro. Esta vez se centra en una pareja en proceso de divorcio y las consecuencias que este trae para un hijo preadolescente.  Para Boris y  Zhenya, pese a su separación, existen ya planes, ninguno de los cuales parece incluir a su hijo mutuo, que tomará entonces una decisión al respecto.  Pocas películas tan desgarradoras tuvo esta selección oficial como lo fue esta.

Terminó el festival de los 70 años, y lo hizo dejando la impresión de que –pese a los nubarrones que algunos insisten siempre en ver- tenemos aún cine que nos cuestiona, nos conmueve y nos hace sentir que todavía latimos.