Artículos Reseñas

Previous Próximo
Un viaje maravilloso, de Todd Haynes Un viaje maravilloso, de Todd Haynes La vida en un museo   ...
Virus tropical, de Santiago Caicedo Virus tropical, de Santiago Caicedo Tratamiento sintomático...
Verano 1993, de Carla Simón Verano 1993, de Carla Simón Una nueva familia bajo ...
Proyecto Florida, de Sean Baker Proyecto Florida, de Sean Baker El lugar más feliz de l...
Rodin, de Jacques Doillon Rodin, de Jacques Doillon Una oportunidad d...
En la penumbra, de Fatih Akin En la penumbra, de Fatih Akin No hay camino correcto,...
¡Huye!, de Jordan Peele ¡Huye!, de Jordan Peele ¡Huye!, de Jordan Peele...
 Las horas más oscuras, de Joe Wright Las horas más oscuras, de Joe Wright   Las horas más oscura...
Lady Bird, de Greta Gerwig Lady Bird, de Greta Gerwig Lady Bird, de Greta Ger...
Clash, de Mohamed Diab   Clash, de Mohamed Diab Revista Kinetoscopio / Ed...
Norman, de Joseph Cedar Norman, de Joseph Cedar Revista Kinetoscopio / Ed...
Dunkerque, de Christopher Nolan Dunkerque, de Christopher Nolan Revista Kinetoscopio / Ed...
Paterson, de Jim Jarmusch Paterson, de Jim Jarmusch Revista Kinetoscopio / Ed...
Luz de luna, de Barry Jenkins Luz de luna, de Barry Jenkins Especial Oscars 2017: Luz...
Fences, de Denzel Washinton Fences, de Denzel Washinton Especial Oscars 2017: Fen...
Un camino a casa, de Garth Davis Un camino a casa, de Garth Davis Especial Oscars 2017: Un ...
La llegada, de Denis Villeneuve La llegada, de Denis Villeneuve Especial Oscars 2017: La ...
Talentos ocultos, de Theodore Melfi Talentos ocultos, de Theodore Melfi Especial Oscars 2017: Tal...
La La Land, de Damien Chazelle La La Land, de Damien Chazelle Especial Oscars 2017: La ...
La habitación, de Lenny Abrahamson La habitación, de Lenny Abrahamson Kinetoscopio Edición 113 ...
El hijo de Saúl, de László Nemes El hijo de Saúl, de László Nemes Kinetoscopio Edición 113 ...
Carol, de Todd Haynes Carol, de Todd Haynes Kinetoscopio Edición 113 ...
En tierra de lobos En tierra de lobos Kinetoscopio Edición 111 ...
La ilusión que vino del espacio La ilusión que vino del espacio Kinetoscopio Edición 111 ...
la sal de la tierra la sal de la tierra Kinetoscopio Edición 111 ...
Crimen y castigo Crimen y castigo Kinetoscopio Edición 111 ...
El grito de un pueblo sordo El grito de un pueblo sordo El grito de un pueblo s...
Revolución (casi) sin hombres Revolución (casi) sin hombres Kinetoscopio Edición 110 ...
la pasion de mary bee cuddy la pasion de mary bee cuddy Kinetoscopio Edición 110 ...
Whiplash, de Damien Chazelle Whiplash, de Damien Chazelle Kinetoscopio Edición 109 ...
Selma, de Ava DuVernay Selma, de Ava DuVernay Kinetoscopio Edición 109 ...
El código enigma, de Morten Tyldum El código enigma, de Morten Tyldum Kinetoscopio Edición 109 ...

El hilo fantasma, Paul Thomas Anderson

El hilo fantasma, Paul Thomas Anderson

 

Deshilar las costuras del genio

Diego Agudelo Gómez

Medellín, Colombia

 

El trabajo de los artistas, especialmente el de aquellos tocados por el genio, suele ser a contracorriente, una carrera sin tregua contra la muerte o una pugna en la que, en todo caso, se intenta superar la pequeñez de la existencia para acceder a ese reino de gloria donde el nombre y la leyenda que arrastra desvanece la finitud de la vida. A Reynolds Woodcock, el diseñador que Daniel Day-Lewis interpreta en El hilo fantasma (Phantom Thread, 2017), lo conocemos cuando ya ha alcanzado la cúspide en su trabajo creativo. Confecciona vestidos de ensueño que llevan a pensar en los cuentos de hadas. Princesas y damas de la alta sociedad acuden a su lujoso hogar en busca de sus creaciones. El Londres de los años cincuenta es recreado con un glamour que parece surgido de la propia mente de Woodcock, y es que todo cuanto compone la película de Paul Thomas Anderson sirve para realzar aquellos procedimientos misteriosos involucrados en la creación artística sin despojar nunca al personaje del aura inescrutable que lo rodea.

Aunque Daniel Day-Lewis sea la fuerza motriz de toda la trama, nunca deja de ser un individuo misterioso, confeccionado a partir de códigos secretos que solo su hermana Cyril puede descifrar. Ella, interpretada por la actriz nominada al Oscar Lesley Manville, es la única que puede ver las costuras que mantienen unido a Reynolds Woodcock y sabe exactamente cómo timonear su vida cotidiana para mantener su cordura y proteger la serenidad que el diseñador necesita para seguir construyendo su obra.

Pero El hilo fantasma sería una película convencional si solo se limitara a mostrar las vicisitudes de un artista. El relato de un incomprendido que oculta conjuros secretos en el interior de los vestidos estaría incompleto sin la presencia de alguien con la capacidad de reescribir la esencia misma del personaje. Aquí es donde entra en juego Alma, una camarera que Woodcock conoce en un viaje al campo y a quien convierte en su modelo, musa y amante. La actriz Vicky Krieps le da a Alma la delicadeza que su nombre sugiere. A simple vista parece ingenua y obediente, pero es quizás su primera reacción ante el desconcierto que es capaz de generar Woodcock. Con lentitud aprende a soportar las rarezas del artista y cuando sabe que hay zonas oscuras a las que no puede acceder, se encarga de crear con sus propios medios puntos de acceso, rasgaduras, que le permitirán doblegar al hombre detrás del genio.

El hilo fantasma es un drama romántico que rehuye de lugares comunes. En manos de Paul Thomas Anderson las historias de amor adquieren una resonancia perturbadora oculta tras la filigrana de la producción. En este caso, es inquietante que la belleza de los escenarios, el halo majestuoso de los vestidos y la luz tenue con la que el director logra recrear un mundo por fuera del tiempo no compongan un mundo de ensueño, como cabría esperar, sino que cubran la historia con un velo espectral tras el cual acecha todo aquello que el artista combate. No podría dejarse de mencionar que este efecto es acentuado por la banda sonora de la película. La música llena de sonidos agudos y oscilantes estuvo a cargo de Jonny Greenwood, integrante de la banda británica Radiohead, quien probablemente comparte rarezas con Woodcock; por lo menos, las notas de piano que reverberan en las secuencias más intensas parecen las puntadas que mantienen unida al cuerpo del artista un alma ansiosa por huir, desmadejada.