Escuela de crítica

Lucky, de John Carroll Lynch

Alone (All – One)

Por Manuel Zuluaga

Son innumerables las películas sobre el duelo y sobre la inminencia de la muerte. Algunos autores destacan en el catálogo, porque enfocan la muerte a través de un tema concreto: Gutiérrez Alea en la hermosa La muerte de un Burócrata; Dreyer en Ordet; Jean Mark-Vallée en Demolition, son solo algunos ejemplos de un tratamiento diferente que apuesta por la comedia y la fantasía.

Lucky (2017) dirigida por el debutante John Carroll Lynch, es un film que destaca por lo respetuoso y por ser una propuesta que dignifica la vejez y responde a la cantidad de producciones que en los últimos años han hablado sobre el alzhéimer. La película, además, es el  último personaje de Harry Dean Stanton (Paris, Texas) y tiene una serie de referencias a The Straigth Story (David Lynch, 1999).

La película trata sobre Lucky, un hombre de noventa años, duro y solitario que, amañado en su concepción sobre la vida, resiste a lo más nuevo de su pueblo. Como las demostraciones de cariño o la prohibición a fumar en espacios cerrados. Durante noventa minutos, veremos cómo Lucky asimila una sencilla frase que le dice su médico: “No estás enfermo, solo viejo”.

Con una actitud de vida punk como bandera de combate, Lucky va en contravía a las prácticas de sus amigos y busca resistir a través de la sonrisa y la soledad. En alguno de los diálogos (que en la película la mayoría son ingeniosos), expresa la fuerza que lo caracteriza, y lo dignifica: “alone viene de dos palabras, all-one”, y representa la autosuficiencia con la que él mismo ha aprendido a vivir, una demostración del fervor y la pulsión por vivir, ante la inminencia de la muerte por edad.

En el pequeño pueblo fronterizo donde vive, Lucky es un rey que siempre visita los mismos lugares y poco a poco ha notado el cambio que se presenta en su paisaje. La película inicia con un hermoso y contemplativo plano de la montaña, y cierra con un plano del desierto. Imágenes que anuncian la transformación espiritual que experimenta Lucky.

Incluso, que la trama se desarrolle cerca de México no es gratuito, ya que sabemos, allí se asume  la muerte como celebración. En uno de los momentos más vitales para Lucky, y donde parece esclarecer completamente sus dudas, y alivianarse con él mismo, Lucky canta “Volver, Volver”, como un manifiesto nostálgico por su juventud, pero también como aceptación y despedida.


Manuel Zuluaga
Estudiante en formación de la Escuela de Crítica de Cine, proyecto de Cinéfagos.net y Kinetoscopio