Escuela de crítica

Poesía sin fin, de Alejandro Jodorowsky

La lucha del poeta


Por Luisa Milena Cárdenas Cano

 

Poesía sin fin, más que una película, es una creación, una que está directamente contada desde el “sí-mismo”; por ello, hablo de ella jugando a la misma lógica. Esta película se crea a partir de lo poético, lo que surge desde el sí-mismo, evidentemente porque es una película autobiográfica, completamente autorreferencial, pero, ¿Por qué Jodorowsky se atrevería a entregarnos una película sobre sí mismo? ¿Podríamos estar sentados frente a un ególatra o frente a un hombre que quiere mostrarnos algo desde su propia vida?

En realidad siento que hay una pretensión lejos del egoísmo. Claramente Alejando Jodorowsky busca soltarse y reivindicarse en una creación, que además proviene desde antes con La danza de la realidad (2013). Jodorowsky busca, en suma, dejarnos un mensaje, invitarnos a la reflexión, a entender una verdad que no comprendemos a cabalidad y para la cual hay que emprender un proceso personal, quizá espiritual.

El asunto que me atrapa y al mismo tiempo me desubica es el uso de lo conceptual, el simbolismo y los códigos que el creador establece para lograr su objetivo. Encuentro con bastante gracia el lenguaje teatral en la dinámica de la puesta en escena: el diseño de producción, que de hecho lo hizo el mismo Jodorowsky, atrae con su colorida exageración de los objetos y los escenarios, acompañando así lo, igualmente, exagerado y abigarrado de las situaciones.

Es magnético para el ojo del espectador cuando un objeto desaparece de las manos de un personaje, gracias a unos “hombres-sombra” que se los llevan, aunque no sucede todo el tiempo. Mientras que es ambiguo observar una interpretación exagerada en los personajes, cercana al lenguaje teatral que aparece por momentos; siendo más marcada al inicio de la película. Luego se va naturalizando, se presenta de forma distinta.

Con esto encuentro que la película, aunque propone un lenguaje particular, va perdiendo sus propios códigos durante su mismo desarrollo. Es inconstante. Entonces, ello desubica en la forma de acoger la cinta. Puesto que uno no sabe si es necesario adoptar una disposición a un lenguaje naturalista dentro de la misma hipérbole que es la película u observarla con los ojos para un filme convencional. Por momentos es efectista y se acerca a una plástica kitsch.

Aunque Poesía sin fin tenga sus ligeros declives, sosteniendo su propio lenguaje y forma, transmite a través del juego de la puesta en escena artificiosa que permanece cargada de simbología. Es ahí donde entendemos el poder de la ficción, las posibilidades que nos brinda el cine; un cine como el de Jodorowsky, especialmente. Donde se juega con las imágenes, con lo poético y lo conceptual. La poesía sobresale en una madre que habla cantando ópera, una poetisa que su cuerpo es colorido como apología a su libertad, un carnaval de diablos y muertes con un ángel que es el poeta, la casa de la infancia quemada, la danza de una mujer que lee el tarot, Alejandro jovencito que corta con un hacha el árbol del patio de su familia.

Esto y otra cantidad de imágenes y situaciones que rodean el mundo de un poeta, coexisten en el universo de Jodorwsky. Propician la sensibilidad del poeta para que perciba el universo de tal manera. La poesía que no tiene fin se posa en esa lucha de las poetisas y los poetas por lograr transmitir otra forma de leer y transmitir el entorno en que vivimos, las formas particulares de cada uno, las travesías que hay que enfrentar decidiendo ser poetas y tratando de quitar el velo de la sociedad en que vivimos.

Esa lucha de poeta la llevamos todos adentro, porque el poeta busca la libertad de su ser y el entendimiento de sí mismo. Todos, aunque muchos no tengamos ni comprendamos la plena consciencia de ello, vivimos esa encrucijada en medio de este entorno social que es tan castrante para el ser. Alejando Jodorowsky como director nos cuenta sobre esa lucha en Alejandro Jodorowsky como personaje. Entre los dos nos muestran ese enfrentamiento a la familia, a los amigos e, incluso, a sí mismo en la búsqueda de una libertad. En la construcción de la poesía del poeta mismo.


Luisa Milena Cárdenas
Estudiante en formación de la Escuela de Crítica de Cine, un proyecto de Cinéfagos.net y Kinetoscopio.