Diario de Toronto día 2

Kinetoscopio Edición 103 / Festivales

Diario de Toronto día 2

6 de septiembre

Orlando Mora

Varias razones explican el crecimiento vertiginoso del Festival Internacional de Cine de Toronto. Lo que en un comienzo fue un festival de festivales, una muestra cultural que consiguió conquistar el público de la ciudad,  muy rápidamente fue desarrollando nuevas potencialidades y hoy se ubica como el segundo evento a nivel mundial luego del incombustible festival de Cannes.

Una de esas razones es clara, contundente: Toronto es la ventana internacional para el lanzamiento del cine norteamericano del otoño, la temporada en la que se estrenan buena parte de las películas que en meses  estarán en carrera para el Oscar del año siguiente. Más que  la calidad cinematográfica en términos estrictos, lo que los responsables seleccionan son los filmes con ese perfil y acá aparecen programados en las sesiones Galas y Presentaciones Especiales, con el primer desfile público de las estrellas que van a jugar en su promoción..

Con ese solo gancho a Toronto llega lo más notable de la prensa de América del Norte y eso explica por qué las funciones más concurridas y quizá las únicas con alguna dificultad de ingreso son las de los grandes norteamericanos. Poder ver por anticipado esos estrenos y escribir de ellos es un privilegio que los periodistas se disputan, allí encuentran  una novedad que interesa a sus Medios. En el segundo día del festival una fila de casi dos horas precedió la exhibición de Rush de Ron Howard, un director casi infaltable en las apuestas anuales del Oscar.

Pero claro, esos periodistas que llegan atraídos por los grandes estrenos norteamericanos también ven otro material y escriben  sobre él, con lo cual todos los productores del mundo quieren tener acá sus películas y jugar con la eventualidad de que una buena crítica abra las puertas del poderoso mercado de América del Norte. Por esta vía Toronto se ha convertido en cita mundial obligada, en lugar infaltable de cualquier agenda de negocios en cine.

En los próximos días estarán  The invisible woman de Raph Fiennes, Labor day de Jason Reitman, 12 years a slave de Steve McQueen, Mandela: Long walk to freedom de Justin Chadwick, Dom Hemingway de Richard Shepard, etc, cada uno con su correspondiente rueda de prensa.  Un festival construido con una primera base tan sólida bien puede caminar y pasar de largo..

Mirando la programación del 2013 se siente una ausencia que extraña por lo inusual. Creo que  en casi veinte años de estar asistiendo a este festival, por vez primera conocemos una edición sin cine argentino. Seguramente Diana Sánchez, la programadora  del cine de la región tendrá  explicaciones, pero más allá de gustos y preferencias, algo debe preocupar a las autoridades y responsables del cine argentino ante lo que amenaza ser un mal año para la cinematografía de ese país, algo que ya se anunciaba en mayo desde Cannes. Quedan las últimas cartas por jugar en San Sebastián y la esperanza de que en Mar del Plata aparezcan los títulos que calidad que ahora se echan de menos...